
Deseo que tus manos transparentes me toquen,
Para transformarme en agua,
Y recorrerte con fervor.
Tomame y ahogate con tu propia lujuria,
Tomame y hace de cuenta que no hay tiempo, ni humanidad.
El deseo no es pecado,
Pero peco por desearte,
Siendo tan extraño,
Siendo de otra alma.
He aquí mi cuerpo,
Buscando tu respuesta,
He aquí mi imprudencia,
Volviéndose salvaje.