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martes, 25 de octubre de 2011

El pájaro hoy no cantó

El pájaro hoy no cantó y me quedé dormida,
me levanté a los saltos y un golpe me hizo una herida.
No sé que le habrá pasado al pájaro,
Quizás le dolía la garganta,
O tal vez se olvidó de poner el despertador a la madrugada.
Cuando volví a mi casa,
Después de trabajar toda la mañana,
Fui a ver al párajo y descubrí que no estaba.
Cuando miré la jaula no había ni agua ni comida,
Me acordé que a la noche no le había puesto nada,
Porque también me quedé dormida.
Pobre pajarito, se estaba muriendo de hambre,
Me dejó una nota que decía:
"Me voy de compras, no me esperes que llego tarde".

lunes, 24 de octubre de 2011

El viaje infinito

Apurado me visto,
me preparo para viajar,
hacia donde tengo que ir,
pero no tengo ganas de llegar.
Quizás llegue más temprano,
quizás me estén esperando,
pero voy, de un modo u otro,
voy llegando a ese lado.
Alguien me ve por ahí,
me saluda con la mano,
después pierde mi rastro
y se queda preocupado.
Alguna gente me llama,
me habla con confianza,
es saber que no voy solo,
lo que me da esperanza.

sábado, 22 de octubre de 2011

Dos almas


No existe el tiempo entre ella y yo.
No existe humanidad, no existe el exterior.
Somos dos cuerpos que se mezclan en el sonido de nuestro interior.
Somos dos amas que se iluminan con el canto del sol.
Nuestras armonías infinitas hacen nuestros corazones volar,
Nuestros compaces eternos nos regalan libertad.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Milonga del Ángel


Ya no queda más,

que callar,

la soledad se apresura por llegar.

Mis labios,

se desgarran,

gritando tu nombre en la noche calma.

Sabrás que nada soy,

y que olvido hasta mi nombre hoy,

pero nunca olvidaré tus palabras.


(Inspirada en la pieza músical de Astor Piazzolla, Milonga del Ángel).

martes, 3 de mayo de 2011

Bocanada


Se pelearon para no ir a mi estómago,
todas las palabras que le gritaban a mi conciencia,
se fueron inflando hasta formar una bola que se atascó en mi esófago.
Estaban furiosas porque no las dejé salir,
no les permití cobrar vida en el aire,
mientras mi mente se sofocaba con lo prohibido.
Desde el otro lado me observaban,
mis comportamientos no eran bien recibidos,
por lo que pensar tenía una barrera de restrincción.
No lo veía hasta que dejé de mirar
y empecé a ver con los ojos cerrados.
Lo que me definia no era yo, eran ellos.
Corrí, sin descanso, corrí.
Me paré frente al espejo,
abrí mi boca y no salió nada.
Dejé que mi reflejo me hable,
su idioma no tenía palabras,
solo figuras se empañaban en el vidrio.
Reían porque creían que me habían matado,
pero no supieron entender cuan lejos había llegado.

viernes, 18 de febrero de 2011

El disparo, el vacío, el escalofrío.

Un nudo atravesó mi pecho como un disparo y creó un vacío enorme, parecido a un agujero negro lleno de materia desconocida.
Provocó un escalofrío que me llegó hasta la punta de los dedos del pie, me endureció todo el cuerpo velozmente,
Impidiéndome pensar, respirar, moverme.
Solo sentía el escalofrío, el vacío, el disparo,
Todo junto como una ráfaga de impotencia que no dejaba a mis lágrimas fluir.
Había sido tan fuerte que de repente mi contorno colapsó,
Veía las caras de las personas desfiguradas,
Con enormes risas malvadas,
Apuntándome con sus dedos burlándose de mi desdicha.
El tiempo viajaba muy rápido, se quería alejar de mí pero yo lo retenía,
Lo necesitaba para tratar de entender porque ya no podía oír a mi corazón latir.
Cuando ya mi suerte estaba completamente echada y mis esperanzas quebrantadas,
Una voz igual a mi me recordó que no hay mal que por bien no venga,
Que aunque pareciera absurdo el dolor no es enemigo,
Sino el sentimiento que nos hace dar cuenta que estamos vivos.
Y así mi mente se fue adaptando despacito a ese estado,
Que por más encendido estuviera algún día sería apagado.

lunes, 17 de enero de 2011

La ciudad que enloquece


La ciudad se enloquece y más oscura parece
Vamos colgando de los techos y terrazas como cables en corto circuito.
Nos vestimos de seda y nada queda,
Habremos vendido a la mona por el desierto en la primavera.
De la cornisa la joven saltaba pidiendo amor,
Con la pala cavamos la fosa y le quitamos al cielo el color.
Cuando los bombos resonaban en la avenida.
Nos paramos en la esquina a vender ramos de espinas.
En la basura tiramos a la critarua que no servía,
para que busque entre migajas una compañía.
Un aire que quemaba soplaba en las ventanas,
Y el que vivía en la heladera decía que no pasaba nada.
Pero después de encontrar en el océano un pueblo perdido,
Alguien se dio cuenta que el diablo había nacido.



17/01/11