
La ciudad se enloquece y más oscura parece
Vamos colgando de los techos y terrazas como cables en corto circuito.
Nos vestimos de seda y nada queda,
Habremos vendido a la mona por el desierto en la primavera.
De la cornisa la joven saltaba pidiendo amor,
Con la pala cavamos la fosa y le quitamos al cielo el color.
Cuando los bombos resonaban en la avenida.
Nos paramos en la esquina a vender ramos de espinas.
En la basura tiramos a la critarua que no servía,
para que busque entre migajas una compañía.
Un aire que quemaba soplaba en las ventanas,
Y el que vivía en la heladera decía que no pasaba nada.
Pero después de encontrar en el océano un pueblo perdido,
Alguien se dio cuenta que el diablo había nacido.
17/01/11