Un nudo atravesó mi pecho como un disparo y creó un vacío enorme, parecido a un agujero negro lleno de materia desconocida.Provocó un escalofrío que me llegó hasta la punta de los dedos del pie, me endureció todo el cuerpo velozmente,
Impidiéndome pensar, respirar, moverme.
Solo sentía el escalofrío, el vacío, el disparo,
Todo junto como una ráfaga de impotencia que no dejaba a mis lágrimas fluir.
Había sido tan fuerte que de repente mi contorno colapsó,
Veía las caras de las personas desfiguradas,
Con enormes risas malvadas,
Apuntándome con sus dedos burlándose de mi desdicha.
El tiempo viajaba muy rápido, se quería alejar de mí pero yo lo retenía,
Lo necesitaba para tratar de entender porque ya no podía oír a mi corazón latir.
Cuando ya mi suerte estaba completamente echada y mis esperanzas quebrantadas,
Una voz igual a mi me recordó que no hay mal que por bien no venga,
Que aunque pareciera absurdo el dolor no es enemigo,
Sino el sentimiento que nos hace dar cuenta que estamos vivos.
Y así mi mente se fue adaptando despacito a ese estado,
Que por más encendido estuviera algún día sería apagado.
1 comentario:
Cada palabra que dijiste fue como un pedacito de realidad, me transporté al lugar, al sentimiento. Eso uno lo logra solamente cuando es buena escritora, cuando vuelca su ser en sus palabras sin tener miedo. Te amo Yan, sos increíble (l)
Publicar un comentario