Ya no queda más,
que callar,
la soledad se apresura por llegar.
Mis labios,
se desgarran,
gritando tu nombre en la noche calma.
Sabrás que nada soy,
y que olvido hasta mi nombre hoy,
pero nunca olvidaré tus palabras.
(Inspirada en la pieza músical de Astor Piazzolla, Milonga del Ángel).
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