
La lluvia, tan pura y perfecta, tan simple y eterna, tan suave e inmensa, llega corriendo por el cielo hacia mis ojos pequeños, me mira galopando en sensaciones confusas e intenta liberarme inconscientemente. Como una ráfaga de estrellas yo veo cada gota que cae sobre mi pelo, yo las admiro, y las disfruto lentamente, pensando en un camino que dibujan mis sentidos. No quiero que termine porque no quiero llegar a ese camino, quiero perderme en el agua que rodea mi cuerpo, quiero perderme en un momento que me aleje del dolor, y solo ella está para hacerlo, porque mis pies corren solos, se mojan solos y tiemblan solos...
...Más allá de mis ojos se encuentran los tuyos, pero no nos cruzan los mismos destinos, nuestros mundos no pertenecen a la misma dirección, las nubes nos separan sin avisarnos que se van, las horas me despiertan y la luna me adormece, sin embargo te busco hasta el cansancio esperando que algún día tus labios rocen mi corazón que te pertenece...
...Y aquí estoy aún bajo la lluvia encantada, cuando los segundos me hablan y no me dicen nada, escapando al compás del viento mientras el agua me empuja, abriendo un nuevo camino que nunca he recorrido, donde las gotas me enseñan lo hermoso que es estar sin ataduras y sin castigos.
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