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martes, 2 de septiembre de 2008

Una indiferencia que marchita

Mis ojos no mienten,
solo se equivocan,
al no ver la realidad,
al cegarse de oscuridad.
Ellos siguieron tus labios,
absorbiendo despacio,
el sentido de tus palabras,
que quitaron mi calma.
Mis ojos se cierran,
porque están cansados,
de notar mi dolor,
de percibir tu indiferencia,
aquella que marchita,
mi cuerpo como a una flor.
Mis ojos no hablan,
porque no tienen voz,
y no le transmiten a mis oídos,
lo que saben de vos.
Mis ojos se mojan,
de lágrimas saladas,
que llegan a mi boca,
hoy cerrada y olvidada.






22/12/06

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