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martes, 2 de septiembre de 2008

El curso del río

En el muelle se encontraba,

Esperando aquel barco,

Qué lejos lo llevara.

Pero el barco no venía,

Y más triste se ponía,

Ahogando sus penas,

En una inmensa agonía.

Y seguía sentado,

Sobre el borde de madera,

Mientras las horas pasaban,

Y sus lágrimas lo mojaban.

En aquel curso del río,

Que iba y venía en ningún sentido,

Sumergía sus pies cálidos,

Cuando el agua subía.

Pero la mente inocente,

De este pequeño hombre,

Se había nublado de repente,

Y fue cayendo lentamente,

Hacia ese enorme vacío,

Y cuando el barco arribó,

Él ya se había ido.





Febrero 2006

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