
No soy nadie a tu lado,
Camino pasos invisibles,
Y me escondo en tus gemidos.
Dejo una amarga sensación en los labios que pruebo,
Porque mi corazón herido se ha prendido fuego.
Gotas de sudor caen por mi piel desnuda,
Donde los sueños invaden la cordura.
Tentaciones que se liberan,
Prejuicios que me condenan.
Tu mente se apodera de mis pensamientos,
Y mi cuerpo se rinde ante la derrota.
Escuchas el zumbido de mis venas,
Llenas de sangre oscura que mata los silencios.
La habitación se agranda al secarse nuestros vientos,
Y el frío penetra las ventanas entreabiertas.
Sólo dos minutos de satisfacción,
Y menos tardas en marcharte.
Las llaves siempre a tu disposición,
Yo casi dormida te sonrío y me pierdo en tu olor.
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