De tus brazos de rosas las espinas crecieron, a mi corazón se acercaron dando heridas de fuego.
Mis pupilas dilatadas por la luz del calor, no supieron defenderse al infierno del dolor.
Eran tus labios la ráfaga de dulzura que causaron una sobredosis de locura, era mi mente prisionera de tu boca, jamás intenté escapar para salvar mi cordura.
El masoquismo se había vuelto mi religión, la sangre el agua bendita, el placer la salvación.
Vos eras el dios oscuro que me convertía en pecadora, yo era la que jugaba en el papel de inocente; me aferraba al mal, siempre fui
conciente.
1 comentario:
aaaaaaaaaaaaaaah dios, es buenisimo djknsfjkdndfd
me da la re bronca identificarme con cosas, tipo leerlas, en el momento que menos quiero.
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